El padre macho y su hijo gay

 

Muchas mamás van a nuestros conciertos; papás, no tantos.

 

Para los hombres gays, hablar sobre nuestros padres es un tema delicado. Cuando las madres se enteran de que tienen un hijo gay reaccionan con miedo o dolor; los padres con decepción.

 

Cuando los hombres gays hablamos de nuestras madres, admiramos el esfuerzo que ponen en ser más abiertas de mente y amar. Cuando hablamos de nuestros padres, agradecemos su tolerancia.

 

Así que, amados padres, hay algo que queremos decirles: ENTENDEMOS QUE NO ES SU CULPA.

 

Entendemos que crecieron en entornos donde los estereotipos de género estaban extremadamente marcados; y ser “hombre” o “mujer” eran etiquetas pesadas y limitantes.

 

Entendemos que ser hombre, en su época, era lo máximo que uno podía ser en sociedad, por lo que dejar de actuar como hombre era, por lo tanto, desear ser menos, ¿y quién en su sano juicio desearía ser menos?

 

Entendemos que antes los gays eran la vergüenza de la comunidad y la burla del pueblo, lo cual no les daba oportunidad de conocerlos como seres humanos y descubrir que, en el fondo, no eran tan distintos a ustedes.

 

Entendemos que para encajar como hombres ustedes también tenían que burlarse, rechazar y hasta atacar a los “desviados” y que sus creencias sociales y religiosas les decían que ser gay era igual a ser una mala persona.

 

Entendemos que crecieron con estas creencias, hasta el punto en que ya es difícil cambiarlas.

 

Pero, aun así, les pedimos: POR FAVOR, HAGAN UN ESFUERZO Y CÁMBIENLAS.

 

¿Saben por qué?

 

Porque nuestras vidas van a ser mejores si ustedes están en ellas aceptándonos y amándonos como somos.

 

Y porque las vidas de ustedes van a ser mejores cuando se den cuenta de que hacemos falta en ellas.

 

Aunque les hayamos salido jotitos.

 

Aunque bateemos para el otro lado o se nos vaya la puerca al monte.

Y, sí, somos mucho más que nuestras preferencias sexuales; pero a quién amamos es importante y queremos compartirlo con ustedes porque queremos que le amen también.

 

Necesitamos que ustedes sean nuestro lugar seguro, nuestros confidentes y nuestros guías. Y eso no va a lograrse si nos hacen a un lado.

 

O si nos imponen qué cosas sí desean conocer de nosotros y qué no.

 

Somos sus hijos todos completos, incluyendo la mano torcida.

 

Y, ¿saben qué? Esa mano torcida puede convertirse en una razón para amarnos más.

 

Déjenos mostrarles nuevas formas de ser hombre y nuevas ideas sobre la masculinidad. Les aseguramos que será sumamente liberador.

 

No, no vamos a subirlos a los tacones (a menos que ustedes quieran), ni vamos a hacerlos cuestionar su sexualidad; solo queremos enseñarles que ser hombre no tiene por qué ser tan cuadrado ni aburrido.

 

Se vale hablar de sentimientos; se vale llorar; se vale reír a carcajadas cuando no estás borracho.

 

Se vale ser único y no preocuparse por ser vulnerable.

 

Sabemos que no es fácil, es más, a nosotros también nos ha costado trabajo; pero aprendimos que ser gay no te hace menos hombre porque ser hombre es algo que define cada quién.

 

Así que construyamos juntos una nueva masculinidad. Una en la que ambos seamos igual de respetables e igual de valiosos.

 

Y una en la cual podamos vernos a los ojos y amarnos sin condiciones.

 

De padre a hijo.

 

De hombre a hombre.

 

¡FELIZ DÍA DEL PADRE!

 

 

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