Perdido en la historia de mi propio destino

¿Qué tenía que perder?

El día que me corrieron de casa, me encontré un ángel vestido de mujer. Sin dinero, con hambre y frío. Ese día fue la primera vez que me puse una peluca y tacones altos, no la podía culpar, era todo lo que me podía ofrecer, llegó la noche, mis lagrimas frescas me recordaban lo que aún no podía entender, –Sólo tengo 16 años, me decía. Estoy parado en una esquina esperando mi primera vez, no por amor, si no por razones prácticas, ¡sobrevivir!. Ella me ve desde la otra esquina y me sonríe, como diciéndome, –Tranquilo, la primera vez te sacará de onda pero te iras acostumbrando, después si bien te va, lo disfrutarás. Ha pasado tanto tiempo y tantos por mi cuerpo que he perdido la cuenta, pero cada uno me ha dejado algo, de todos me he enamorado aunque sea un poquito, nunca he creído en el amor eterno pero si en el amor fugáz, ese que se da así de intercambio, sin compromiso, pero que inevitablemente crea una complicidad con quien paga por tus besos, los conozco desde hace tiempo y han envejecido conmigo, como no habría de quererlos, hasta se han cooperado por mis operaciones, para que siga siendo bonita, como una luz centelleante en medio de la noche que un día se apagará. al nacer el día.

17 de mayo, día mundial contra la homofobia y transfóbia

#DíaInternacionalContraLaHomofobia

 

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