La homofobia empieza en casa

 

Hace algunos ayeres el Coro cantaba una canción llamada “Cambiar el mundo” de Alejandro Lerner. El mensaje era sencillo: Cambiar el mundo empieza por ti.

 

Y hoy, en celebración del Día Internacional en contra de la Homofobia, Lesbofobia, Bifobia y Transfobia me puse a pensar acerca de uno de los más grandes enemigos de la comunidad LGBTTTIQ+: Nosotros mismos.

 

Cualquiera que se considere a sí mismo LGBTTTIQ+ no puede negar que nuestra comunidad dista mucho de ser perfecta: el culto a la juventud y la belleza excluye a los adultos mayores de la vida gay, la desprotección del colectivo trans hace que sus derechos humanos se violen constantemente y muchas lesbianas siguen usando calcetas con sandalias. En fin, desgracias por todos lados.

Se que son cómodas, ¿pero a qué precio?

 

Y en el tema de discriminación hacia el colectivo, muchas veces somos nosotros mismos los que más ponemos el pie  a nuestra propia lucha.

 

Hagamos un poco de historia.

 

Al igual que, prácticamente todos los bares de la época, Stonewall Inn no era un lugar abiertamente gay. Aun en una ciudad tan liberal como Nueva York, los miembros de la diversidad sexual sufrían constante represión social y policiaca (en esa época, ser LGBT era motivo para ser llevado a la cárcel). Stonewall, junto con otros pequeños bares, representaban un oasis en donde uno podía ser quien era sin el riesgo de ser agredido o insultado.

 

Esto fue, claro, hasta que la policía irrumpió en el lugar.

 

La noche del 28 de junio de 1969 la historia LGBT cambió para siempre cuando fuerzas armadas atacaron a los asistentes de Stonewall (quienes se reunían para llorar la muerte de uno de sus más grandes íconos: Judy Garland),  lesionando a algunos y arrestando a otros cuantos. Sin embargo, esa noche Stonewall dijo “NO” y luchó contra la represión.

 

Más de 150 asistentes (en su mayoría personas LGBT) se enfrentaron a la policía con golpes, palabras y una voluntad de acero. (Recordemos que esto fue en el contexto del levantamiento de grupos civiles alrededor de Estados Unidos).

 

Después de 2 noches de violencia y sangre, la policía desistió. ¡Los gays habían ganado!

 

Nunca antes un grupo semi-organizado de personas LGBT había conseguido el respeto de sus derechos humanos. La mañana del 28 de junio de 1969, se marchó por primera vez.

 

Ahora, casi 50 años después, ¿qué hemos aprendido?

 

Alrededor del mundo se sigue castigando y juzgando a los que no se identifican como Heterosexuales/Cisgénero; en muchos países, incluso con cárcel o muerte.

 

Y, aunque nos gusta creer que todos en la comunidad somos Uno y luchamos juntos, la realidad dista mucho de esta hermosa fantasía.

 

Hermanos y hermanas, mi mensaje es claro: EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA.

 

Cada vez que usas “lencha“, “puto” o “vestida” como un insulto ERES PARTE DEL PROBLEMA.

 

Cuando dices que no te importa si nos podemos casar o no porque tú no te quieres casar, ESTÁS CRUZANDO LOS BRAZOS MIENTRAS NOS QUITAN NUESTROS DERECHOS.

 

Si crees que, en efecto, los gays y las lesbianas no deben adoptar, ESTÁS INSULTADO A LOS QUE HAN LUCHADO POR DÉCADAS POR TU LIBERTAD.

 

Cuando te burlas del hombre femenino, de la mujer masculina, o de la persona trans que no va de acuerdo a tus ideales de hombre o mujer, DEMUESTRAS QUE NO SABES NADA SOBRE QUÉ ES SER LGBT+

 

Si piensas que una persona bisexual no se merece tu confianza porque batea para los dos lados, NECESITAS SERIAMENTE ESCUCHAR OTROS PUNTOS DE VISTA.

 

Lo entiendo. Hemos crecido en una sociedad heteronormada y esas ideas falsas sobre “el otro” (en este caso, el otro somos Nosotros) pueden repetirse tanto que tendemos a verlas como verdad.

 

¡Pero no son verdad!

 

Y de todos nosotros depende que esas ideas se cambien. ¿Sabes cuál es el primer paso? Aprender a ver las ideas falsas en ti mism@ y hacer un esfuerzo consciente por modificarlas.

 

Está bien para una mujer ser masculina y para un hombre ser femenino.

Está bien desear una pareja y una familia.

Está bien amar a quien amas.

Está bien vestirte con los colores que tú quieras.

OK, lo acepto, en rosita no se ve tan mal…

 

¿Sabes qué no está bien? Odiar al otro solo porque se atreve a ser él/ella mism@.

 

Muchos han muerto por el derecho que tú tienes de ser libre y expresar tu sexualidad a como te plazca. Y muchos de los que han muerto son, justamente, aquellos a quienes más se juzga. Por ejemplo, la marcha de Stonewall fue encabezada por 2 mujeres trans.

Silvia Rivera y Marsha P. Johnson

 

No todos tenemos la posibilidad de emular la heteronormatividad o de adaptarnos a estos ejemplos de “gays buenos” que los medios nos imponen (Ricky Martin, Laverne Cox, Ellen DeGeneris, etc.); y muchos, aunque podamos, no lo deseamos porque, simplemente, no somos así. ¡Y eso está bien!

 

Así que, hermanas y hermanos LGBTTTIQ+, hagamos una reflexión personal y dejemos nuestros prejuicios en la puerta, porque al final del día, la canción tiene razón: CAMBIAR EL MUNDO EMPIEZA POR TI.

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