Ser mamá de un hijo gay no es fácil

 

Alcahuetas, represoras, open mind, apretadas, dicharacheras.

 

Los hombres gays tenemos una obsesión con la figura de la mujer fuerte y luchadora. ¿Saben cuál fue nuestra primera guerrera? Nuestra madre.

 

Ser mujer, y sobre todo, ser madre en México no es fácil. Ahora, imagina que además de la casa, la comida, el trabajo, el mercado, los gritos y la ropa sucia tengas que sumarle que un hijo te salga gay. ¿En México? ¡Una desgracia!

 

Madres adoradas, tal vez vieron los primeros signos de jotería de sus hijos a temprana edad; muchos de nosotros preferimos las Barbies por encima de los carritos, y no precisamente porque queríamos desnudarlas, ¡al contrario!, en secreto les hacíamos los más fabulosos vestidos para su cita con Ken.

“Hijito, mira a la cámara, ¡no, a la muñeca no, a la cámara!”

 

Tal vez no se dieron cuenta hasta que la adolescencia les trajo a sus hijos una sospechosa ausencia de novias. Cuando nos veían llenos de granos y suspirando con la mirada perdida pero nunca decíamos por quién, algunas de ustedes, entonces, lo supieron.

“¡Qué guapo mi hijo Tito!”

“Mamá, me llamo Kevin”

“Ya se”

 

Y otras, tal vez, no lo supieron hasta que, de plano, sus hijos les dijeron que son gays. “¡Pero, cómo!, si siempre tuvo novias. Si le gusta la cerveza y el fútbol.”

“¡Qué machote mi hijo!”

“Mamá, tenemos que hablar”

 

En todo caso, madres adoradas, lo sabemos: tener un hijo gay no es fácil.

 

Sabemos que en sus tiempos “no habían gays”, o si los había eran la burla del pueblo. Quizás  incluso, ustedes mismas fueron las que se burlaron de él.

 

Pero, ¿saben qué?, salir del closet es una de las muestras de amor más grandes que podemos hacerles. Y cuando salimos, a lo mejor no es esperando que se vuelvan al instante mamás gay friendly. Solo queremos la oportunidad de demostrarles que los hijos a quienes aman siguen ahí.

 

Sabemos que tienen miedo, que no quieren que la gente nos lastime o se burle de nosotros. Pero fueron ustedes las que nos hicieron fuertes, y con su apoyo podemos superarlo todo. Tal vez un insulto de alguien en la calle nos duela, pero un desprecio de ustedes nos destrozará.

 

Sabemos que tal vez no entiendan qué significa ser gay. ¿Nos vamos a vestir de mujer?, ¿vamos a usar tacones y pelucas? Algunos de nosotros sí, otros no, otros a veces. Pero véanlo de este modo. Si nos vestimos de mujer vamos a imitar a una que sea fuerte y luchona, ¿quién creen que será nuestra primera opción?

 

Sabemos que la gente va a hablar si nos ve de la mano con otro hombre, y tal vez esos chismes lleguen a sus oídos. Pero si ustedes responden con orgullo “Mi hijo está con una persona buena que lo hace feliz”, entonces la gente puede decir misa.

 

Y no, no tienen que aprender la diferencia entre activo, pasivo e inter. No tienen que saber si su hijo es un power bottom, entrón y con lugar (sobre todo porque aunque nos pregunten ¡no les vamos a decir!).  No les pedimos que sepan dónde está Stonewall, ni quien es Amado Nervo, ¡es más!, no se tienen que aprender ninguna coreografía de las Jeans.

 

Lo que sí queremos es que nos amen como a sus hijos. Ser gay es parte de quienes somos, pero además de eso somos todo lo demás que, en sus ojos, nos hace seres únicos y maravillosos.

 

Por favor, no piensen que ser gay es culpa de ustedes. ¡No es culpa ni de nosotros mismos!, pero, ¿saben de qué si son culpables? de elegir entre amarnos por TODO lo que somos, o despreciarnos por una parte de nosotros.

 

Sabemos que, para muchas de ustedes, no es una decisión sencilla; pero así como fueron ustedes, madres hermosas, las que nos enseñaron a amar, déjennos enseñarles ahora a amarnos sin condiciones.

 

Así que, madre adorada, toma mi mano y volemos juntos más allá del arcoiris.

 

¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

 

*Todas las fotos proporcionadas por los miembros del Coro Gay Ciudad de México.