I was born this way

Haber crecido en una familia humilde, fue una gran ventaja, sencillamente no había dinero para juguetes, no tenía que quebrarme la cabeza entre un balón o una muñeca. Desde pequeño mostré interés por el dibujo, la música, las películas de terror, los sueños fantásticos, las caricaturas, las historietas y algunas cositas “femeninas” entre ellas, las muñecas delgaditas, las barbies. Así planeé mi primer hurto, si; no hay nada de malo, mi familia no tenía dinero así que me robaba los muñecos de mis amigos y sus hermanas, ¡pero debo aclarar!, no para vestirlas con trajecitos de princesas, si no para vestirlas de la mujer maravilla y hacerla pelear con los malvados (muñecos articulados que también me robaba) para después decapitarlos en la lucha, y o ponerlos a hacer el amor. Crecí sólo, sin hermanos, sólo cuidado por mis Abuelos, mi Papá y mis Tías, en un pueblo de Guerrero, mi hermoso Chilapa. No viví una infancia triste, al contrario, hacía y deshacía a mi gusto. Recuerdo que mi abuela me veía construir mis mundos fantásticos y no se sorprendía de verme jugar con muñecas, le perturbaba un poco que los pusiera a hacer cochinadas, pero mi familia en general me dejaba explorar mi lado creativo aunque este no alcanzara a ver su fondo, sabían que la vida me tenía reservada una mejor. literalmente era malo para los deportes, en el recreo era típico que me persiguieran por los pasillos para darme de golpes, un día en las escapadas, volé por la ventana, me pusieron de sobre nombre, “La mujer maravilla”. En una de esas persecuciones, descubrí el mejor refugio y escondite, la biblioteca del colegio,  allí fue donde leí mi primer libro, Al este del Edén de John Stenibeck, después no hacía falta que me persiguiera nadie, tenía un nuevo poder para defenderme, la lectura y el dibujo, así nació mi pasión por la literatura ilustrada. Hoy vivo y me dedico a ello, soy Ilustrador desde hace 30 años y tengo casi 40 libros ilustrados.

¡Feliz día del niño!